Democracia y prosperidad económica

Condiciona la forma de gobierno el desempeño económico? Y si es así, ¿es la democracia superior a un gobierno autoritario? Tendemos a pensar esto porque la mayoría de las economías desarrolladas son democráticas, pero no se puede decir si son ricas gracias a, o a pesar de, ser democráticas; O si el éxito económico ha ayudado a estas sociedades a volverse democráticas.

Pero comencemos con un experimento mental para poner a prueba sus creencias democráticas. Tome el país de Siestaland, donde al 51% de sus ciudadanos les gusta hacer la siesta y recaudar generosos beneficios de desempleo (democráticamente votados). Estos, tienen que ser financiados por el otro 49% de la población, que son concienzudos trabajadores. Por el contrario, tenemos Seriousland, donde el 51% de los votantes son trabajadores diligentes, mientras que el 49% restante echa la siesta y no obtiene nada del estado. Estrictamente hablando, la democracia ayuda a cada mayoría a alcanzar su óptimo económico respectivo.

Desde una perspectiva de optimalidad económica total, el individuo promedio en Siestaland estáría mejor con menos siestas y un gobernante autoritario. Sin embargo, no existe tal cosa como un «individuo promedio», que trabaje por la mañana y sestee por la tarde. Por lo tanto, a pesar de tener poblaciones muy similares en ambos países, la forma de gobierno que maximiza la utilidad económica para las mayorías respectivas es diametralmente opuesta.

El ejemplo anterior es una obvia simplificación de la realidad, ya que la forma de gobierno afecta otras variables más allá de las políticas de redistribución, como son la calidad de las instituciones y la capacidad de fomentar la innovación, que tienen un impacto profundo en el crecimiento económico. Sin embargo, la literatura económica no es concluyente sobre la cadena de causalidad (ver Glaeser, Edward L., Rafael La Porta, Florencio López-de-Silanes y Andrei Shleifer, 2004 para un compendio). Los datos empíricos muestran que existe una cierta correlación entre la democracia y el PIB per cápita, como se puede ver en el gráfico a continuación, pero también que la democracia no es una condición necesaria ni suficiente para el crecimiento económico.

Los ejemplos abundan. Se pueden encontrar gobiernos elegidos democráticamente que siguen desastrosas políticas de planificación central, como lo fue la Venezuela de Chávez; países autoritarios como China o Vietnam que disfrutan de un rápido crecimiento económico después de abrazar sus propias versiones del capitalismo de estado; y monarquías como Qatar, cuya riqueza es principalmente una consecuencia de sus vastos recursos naturales.

Si la democracia no es una bala de plata para el crecimiento económico, sus beneficios tampoco deben ser subestimados. A pesar del atractivo que los regímenes autoritarios tienen para aquellos frustrados por el lento ritmo de cambio característico de la democracia, no se puede olvidar que los controles que esta última proporciona actúan como un poderoso mitigador de riesgos.

La historia muestra que las élites y los líderes iluminados a menudo cometen errores garrafales que, cuando no se controlan a tiempo, pueden conducir a resultados desastrosos. La democracia, al igual que la evolución natural, castiga fuertemente los errores a corto plazo y, por lo tanto, limita considerablemente el alcance del fracaso.

La sabiduría de las masas conlleva cortoplacismo político y aversión al riesgo, los cuales sin duda tienen un costo de oportunidad. Esto contrasta fuertemente con la destrucción creativa que impulsa la innovación en el mundo corporativo, y puede hacernos sucumbir a la tentación de deshacernos de la democracia para acelerar el crecimiento económico. Sin embargo, al contrario que los inversores, que pueden mantener una cartera diversificada de acciones, como ciudadano, no es posible diversificar el riesgo político (a menos que logre acumular un portafolio de pasaportes), y la democracia aún continua ofreciendo los mejores rendimientos ajustados al riesgo.

 

Fernando de Frutos, MWM Chief Investment Officer

 

 

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